LA COPA DE LICURGO, NANOTECNOLOGÍA EN LA ANTIGUA ROMA

¿Sabías que los artesanos en la antigua Roma lograron diseñar copas dicroicas, que cambiaban de color, con el uso de nanotecnología?

En algún taller de orfebrería y vidriería del antiguo Imperio Romano, quizá en tiempos de Constantino el Grande (272- 337 d.C.), fue elaborado un tesoro con una tecnología que incluso en la actualidad, dieciséis siglos más tarde, nos cuesta comprender. Se trata de la COPA DE LICURGO, sorprendente por su belleza, y por las propiedades del cristal, que es a la vez translúcido y opaco, y que cambia de color en función del impacto de la luz.

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Rostro gigante del emperador Constantino.

Este objeto, de por sí, revela un inusual conocimiento por parte de los artesanos romanos de una tecnología que a día de hoy no se ha logrado reproducir.

¿Cómo fue el hallazgo?

La copa no formaba parte de ningún yacimiento arqueológico, y se supone que debió resistir al paso del tiempo en algún sarcófago o incluso en algún cofre en una Iglesia. Esto hizo que pudiese evitar el impacto de la erosión y conservar intacto el precioso vidrio.

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La copa expuesta en el Brittish Museum.

Al parecer, su paradero acabó siendo Francia, donde se supone que pudo ser desvalijada de una iglesia durante alguna de las revoluciones francesas de finales del XVIII y a lo largo del XIX, terminando en una casa particular. Su propietario, un tal M. Dubois la vendió a Lionel de Rothschild, banquero y político inglés, y finalmente el objeto fue adquirido en 1958 por el prestigioso Museo Británico a razón de 20.000 libras esterlinas, una suma nada despreciable. Hoy es una de las piezas estelares de su colección del Departamento de Prehistoria.

Características

Se trata de una copa con un tamaño normal, de 16,5 x 13,2 cm., que probablemente sirvió como una de las piezas destacadas en los banquetes de la alta sociedad romana, o bien como un objeto para uso sagrado en las celebraciones religiosas.

Se conoce como COPA DE JAULA o DIATRETUM, un tipo de vasos de vidrio, hallados en el siglo IV,  decorados con una jaula decorativa fabricada con plata dorada. Tanto el cristal como el metal están trabajados con una minuciosidad asombrosa.

Sin embargo, lo que llama más la atención de este objeto es el hecho de que CAMBIA DE COLOR de forma evidente con el impacto lumínico. Cuando la luz entra por delante, su color es verde jade y opaco; cuando lo hace por detrás, se transforma en un rojo escarlata y translúcido.

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El cambio de color es evidente en la copa.

Es el único tesoro romano que nos ha llegado con este tipo de tecnología, pero revela que los maestros artesanos de la época dominaban perfectamente las aleaciones químicas. Y es que este tipo de cristal, conocido como DICROICO, solo puede hallarse a partir de una compleja NANOTECNOLOGÍA.

Así lo determinaron unos asombrados investigadores cuando en los 90 del siglo pasado examinaron con microscopios el vidrio descubriendo que un efecto tan complicado tan solo podía ser obtenido a partir de una fusión muy compleja de este material con partículas de plata y oro, reducidas a un tamaño 1.000 VECES MÁS PEQUEÑO QUE UN GRANO DE SAL. Y es que solamente con este tipo de nanotecnología podía obtenerse la distorsión del cristal, que no es factible con dosis de plata y oro de mayores dimensiones. Es más, el efecto únicamente se alcanza si las partículas se incorporan de forma coloidal.

Este ingenio, que para algunos podría ser simple fruto del azar y de la casualidad en un taller de la antigua Roma, demuestra para otros que los ARTESANOS romanos llegaron a dominar la NANOTECNOLOGÍA. La proporción adecuada es de 330 partes por millón de plata y 40 de oro.

Iconografía y uso

En la copa se puede observar al mítico rey Licurgo enredado en hojas de vid y al dios Dionisos y dos de sus seguidores mofándose de esta circunstancia.

Al parecer, el contenido de la representación está relacionado con el mito de LICURGO Y AMBROSÍA. Ésta última era una ninfa que había cuidado del dios del vino, Dionisos (Baco) siendo solo un niño, del que se terminó convirtiendo en seguidora.

En un episodio posterior, el mítico rey Licurgo de Tracia se enamoró de ella y ante su despreció, la persiguió y terminó asesinándola. Ensartada en la espada del monarca, la ninfa, como venganza, se transformó en una espesa vid que enredó a su asesino. De esta forma, el crimen pudo ser descubierto por el dios Dionisos, que lo descubrió aprisionado y pudo cobrarse justas represalias.  

En la copa se observa al rey enredado en la vid y vestido únicamente con sus botas. A su izquierda se observa a Ambrosía agazapada y con un tamaño menor. Tras ésta, un sátiro, seguidor de Dionisos, y con un báculo de pastor en una de sus manos, se prepara para proyectar una enorme roca sobre Licurgo.

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Licurgo enredado en la vid y tratando de escapar.

Flanqueando a Licurgo en el costado derecho hallamos a Pan, un dios sátiro, con una pantera a sus pies. Uno y otro eran compañeros habituales del dios del vino, cuyo carruaje traqueteaba al ritmo de estos felinos.

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Ambrosía agachada y un sátiro .

Por su parte, Dionisos aparece portando su bastón especial, el tirso, ataviado con ropajes orientalizantes, puede que indios, ya que los griegos pensaban que esta divinidad había nacido en aquellas tierras.

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Pan y una pantera.

Este motivo iconográfico pudo haber sido diseñado en honor a alguno de estos episodios:

–      Una referencia a la imposición del emperador Constantino en 325 d.C. sobre Licinio, que falleció asesinado. En este caso, el rojo representaría la muerte fatídica de Licinio, representado por Licurgo.

–      La simple maduración de las uvas, fruto del dios, que de color verde se transforman en el rojo intenso del vino.

–      Una dedicatoria del emperador Adriano a su cuñado Lucio Julio Urso Serviano y a su esposa, lo que cambiaría la cronología del objeto. En este caso se cree que pudo ser así a partir de una supuesta carta en la que el emperador aseguraba haber enviado a su familiar copas que cambian de color que le habían sido obsequiadas por el sacerdote de un templo.

Así pues, parece claro que la COPA DE LICURGO tuvo un uso ritual o festivo, o probablemente ambos. En todo caso, es una demostración más del grado de exquisitez al que llegó la civilización Antigua.

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