OWAIN GLYNDŵR, EL WILLIAM WALLACE GALÉS

Hoy todos conocemos a William Wallace por la mítica película que rodó sobre el Mel Gibson, pero pocos eran quienes sabían de su existencia antes de aquello. Lo mismo sucede con muchos otros personajes de la historia que fueron referentes en sus tiempos y que el mundo del cine, tan influyente como es, ha dejado en el olvido. Tal vez si los cineastas anglosajones dejaran de avasallarnos con reposiciones del Rey Arturo o de Robin Hood, en nuestros días serían más los que conocerían al célebre Owain Glyndŵr, quien es para muchos el William Wallace galés.

OWAIN
Retrato ficticio de Owain

Owain es un personaje que se difumina en las caricaturas que hizo de él William Shakespeare (Enrique IV), que lo presentó como un tipo salvaje y exótico, tal vez convirtiéndolo en paradigma de la imagen que los ingleses poseen de los galeses. Pero la figura histórica no parece haber obedecido a esta representación, y ya en el siglo XIX y en el XX, siendo Lloyd George primer ministro de origen galés, durante la Primera Guerra Mundial, Glyndŵr fue revitalizado.

Pero… ¿quién fue realmente Owain Glyndŵr?

Vástago de Gruffydd Fychan II, Owain Glyndŵr ap Gruffyd se crió en el seno de la nobleza galesa, en la frontera entre Gales e Inglaterra, las llamadas Marcas Galesas.

SELLO DE LA FAMILIA GLYNDWR
Sello familiar

Su padre murió cuando él todavía era joven, igual que su hermano mayor, Madog, de manera que quedó a cargo de su familia precipitadamente. Era el año 1370, y nuestro protagonista se veía constreñido al cuidado de sus numerosos hermanos, probablemente más de seis, y de las tierras de su linaje.

De todos modos, sus ocupaciones no le impidieron acudir a estudiar leyes en Londres junto a David Hanmer, el reputado juez de Kings Bench, y posteriormente en Inns of Court. Sin embargo, sus cargas familiares le impidieron terminar su formación, y alrededor de 1383 tuvo que regresar a Gales, donde desposó a la hija de su maestro. 

Owain, pues, con un amplio conocimiento de la jurisprudencia, y con la educación militar correspondiente a su posición, comenzó a alternar con los nobles de las Marcas, tanto galeses como ingleses, y en 1385 ya era bien conocido entre los suyos. En esta época combatió a favor del rey Ricardo II de Inglaterra frente a los franceses, y como compensación el monarca lo invistió con el título de caballero.

ESCULTRUE OWAIN
Owain caballero

Con los honores militares regresó a sus haciendas en 1387 para retirarse junto a su esposa a una vida más tranquila, y a este menester se dedicó durante algunos años, haciendo gala, según dicen los cronistas, de una enorme generosidad y honestidad. “Raro era ver en su casa cerrojos o cerraduras”, afirmó el bardo Iolo Goch.

Trascendemos a la década de 1390 y todo comenzó a cambiar con la política del rey Ricardo II respecto a los nobles ingleses. Al parecer, el monarca quería consolidar su poder y erradicar la amenaza que suponía toda una serie de señores feudales ingleses, a los que debilitó arrebatándoles sus tierras, muchas de las cuales fueron a parar a la Corona, o bien a algunos nobles galeses, que se vieron agraciados por estos hechos.

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Ricardo II

Los aristócratas ingleses no demoraron su acción, y en 1399, juntando sus fuerzas en torno a Henry Bolingbroke, arrestaron y encarcelaron al monarca, primero en Chester, y luego en Yorkshire, en el castillo de Pontefract, donde Ricardo II falleció en extrañas circunstancias.

Poco después, el Parlamento inglés proclamaba rey de Inglaterra a Henry Bolingbroke, que se convirtió en Enrique IV. Y el flamante nuevo soberano dio un giro copernicano a las políticas de su predecesor. Los nobles galeses regresaron al segundo plano, mientras que los ingleses, y especialmente aquellos que le habían ayudado a derrocar a Ricardo, resultaron harto favorecidos.

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Enrique IV

Esto desencadenó en amargas disputas entre señores galeses e ingleses por la jurisdicción de amplios territorios en las Marcas. Por una parte, algunos ingleses reclamaban las tierras que Ricardo II les había usurpado para entregarlas a los galeses, y por otra, otros tantos aprovecharon el favor del rey para comenzar a exigir dominios que no les correspondían. Esto es lo que sucedió en el caso de los Dyffryn Clwyd (conocidos por los ingleses como los de Grey), una familia aristocrática anti-galesa y enemiga del clan de Owain Glyndŵr, que iniciaron un litigio territorial.

Los de Grey no solamente repudiaban a los galeses, sino que además siempre habían ido detrás de las posesiones de Glyndŵr, y ahora veían el momento oportuno para obtenerlas. Considerando injustas sus reclamaciones, Owain, que se sabía en posesión de la razón, apeló en 1399 al Parlamento inglés, pero esta institución, manipulada por Enrique IV, rechazó el requerimiento.

An unknown nobleman, thought to be Lord Grey de Wilton in 1547, by Gerlach Flicke, National Gallery of Scotland
Descendiente del barón de Grey

Glyndŵr perdió parte de las tierras que durante generaciones habían pertenecido a su familia. La heredad que su padre le había dejado en custodia. Y no solo eso, sino que además el barón de Grey interceptó una petición real dirigida por Enrique IV a Owain para que se uniera a su campaña contra los escoceses. El noble inglés, quién sabe si con el beneplácito del rey de Inglaterra, forzó la acusación de traición a la monarquía, ya que como vasallo de Enrique IV Glyndŵr estaba obligado a prestarle su ayuda.

Sin haberlo pretendido, en el año 1400 el noble galés se vio forzado a la rebelión. Como él, muchos aristócratas galeses habían perdido poder y territorios frente a los ingleses, y Glyndŵr, denostado por Enrique IV, ya no tenía nada que perder. Tanto él como sus predecesores habían sido siempre fieles al rey de Inglaterra. Habían servido en sus ejércitos y habían contribuido con tributos. Habían respetado su ley. Y ahora él, que poseía formación en leyes, veía con desolación cómo la Corona cometía una enorme injusticia y favorecía los intereses de los que siempre habían ambicionado sus dominios. Los De Grey, de origen inglés, extranjeros.

Owain decidió unir sus fuerzas a las de otros señores agraviados, y el 16 de septiembre de 1400, reconociendo en éste a un líder, lo nombraron de improviso Príncipe de Gales. Entre los nobles que le apoyaron estaban sus primos, los Tudor, una dinastía galesa que había estado muy unida a Ricardo II.

Entonces estalló la rebelión. El primer lugar en ser atacado fue la fortaleza de los de Grey, aquellos detestables anti-galeses. La revuelta cogió desprevenido al monarca, que por aquel entonces se dirigía al norte para invadir Escocia, y se vio forzado a regresar.

MAPA GLYNDUR
El camino de Owain durante la rebelión

Ya en 1401 la revuelta se extendía como la pólvora y ya no solamente los nobles apoyaban a Owain Glyndŵr. Gentes de todas las condiciones del centro y el Gales septentrional se le habían unido, hartos de la soberbia de los ingleses. Así que Enrique IV encomendó la campaña de pacificación  a Henry Percy, vástago del conde de Northumberlad, quien como primera medida emitió una amnisitía a todos los galeses rebeldes, a excepción de Owain Glyndŵr y los Tudor.

Pero los galeses no renunciaron. Veían cerca la oportunidad de desembarazarse de los ingleses de una vez por todas. Enrique IV promulgó entonces unas leyes muy duras contra los habitantes de Gales: ningún galés podría desempeñar un cargo público en su país; ningún galés podría adquirir tierras en Inglaterra; ningún galés podría llevar armas; ningún joven podría ser educado o admitido en un gremio.

Tampoco esta nueva amenaza detuvo la revuelta. En 1402 Owain logró capturar al barón de Grey, lo retuvo durante un año, y logró un sustancioso rescate del rey Enrique IV por él. Ese mismo año su suerte mejoró: los bretones y los franceses, acérrimos enemigos de los ingleses, decidieron prestarle ayuda. Le enviaron armas y mercenarios. Cualquier cosa con tal de socavar el expansionismo inglés.

Y la rebelión alcanzó también el oeste y el sur de Gales, hasta abrazar todo el país. Owain continuaba asediando y conquistando fortificaciones y ciudades, mientras Enrique IV trataba de encontrar la fórmula para detenerle. Ocupó en aquellos tiempos Carmarthen, un bastión de los ingleses en la zona occidental, y atacó Glamorgan y Gwent. El terror desatado por el Príncipe de Gales sobre el dominio inglés llegó a ser tal que incluso los arqueros galeses, una de las principales fuerzas de su ejército, decidieron abandonar al rey para unírsele.

OWAIN APOYO POPULAR
Owain obtuvo el apoyo popular y del clero galés

Enrique IV envió entonces a su propio hijo, Henry de Monmouth, que ejerciendo una gran violencia incendió y devastó las propiedades de Owain Glyndŵr en Sychart y Glyndyfrdwy. Esta acción fue atendida por Henry Percy, que era partidario de la acción diplomática, como algo repugnante, de modo que decidió unirse también a Owain y los galeses.

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Henry de Monmouth, futuro Enrique V

En la batalla de Shrewsbury Percy y Monmouth, el hijo del rey, se enfrentaron con el resultado de que el primero fue herido en la tez por una flecha, y el segundo mordió el polvo. Fue un duro golpe para Owain, que perdió un aliado que posiblemente le hubiera entregado la victoria, en un combate que había sido brutal hasta el punto de llevarse la vida de 300 caballeros y casi 20.000 infantes.

Sin embargo, en 1404 su rebelión seguía todavía encendida, y Owain Glyndŵr, tras aprehender y atrincherar los castillos de Harlech y Aberystwyth, celebró por primera vez cortes en Harlech, nombrando canciller a Gruffyd Young. A continuación convocó el primer Parlamento del país de Gales en Machynlleth, donde le coronaron como Owain IV.

SELLO DE GYNDWR COMO PRÍNCIPE DE GALES
Sello real de Owain IV

Sin haberlo ambicionado, aquel hombre que tan solo había pretendido la paz en sus tierras, ahora Owain IV de Gales, trató de establecer un gobierno independiente del dominio inglés, con un Parlamento y una Iglesia propios. Ya he dicho que era un sujeto formado, de manera que mandó erigir dos universidades nacionales, en el norte y en el sur, y restablecer las leyes tradicionales galesas. Los ingleses, reducidos en unos pocos castillos, no pudieron hacer nada.

Aunque Enrique IV nunca aceptó la soberanía de Owain, sí lo hicieron otros nobles, como el Conde de la Marca y el Conde de Northumberland. Con estos dos poderosos señores Glyndŵr llegó a firmar un Contrato Tripartito, por el que los tres se repartían Inglaterra y Gales a expensas del rey de inglés.

Algunos historiadores dicen que este pacto nunca existió. Lo que sí es cierto que Francia continuaba apoyando a Owain, e incluso los monjes cistercienses y franciscanos, poco amigos del rey de Inglaterra, recogían fondos para seguir sufragando la rebelión. También los escoceses y los irlandeses le ayudaron. 1405 fue un año glorioso para el rey Owain IV, y para el país de Gales.

OWAIN REY
Owain IV, rey de Gales

Todo iba a cambiar al año siguiente. La suerte, que tanto había amado a Owain, le dio la espalda. Primero los franceses, ocupados en otras lides, dejaron de enviarle tropas, y luego el soberano de Francia, que en aquel entonces era Carlos VI, cambió de opinión en su política de alianzas y tratando de evitar el enfrentamiento directo con Inglaterra ofreció firmar la paz. Glyndŵr envió sendas misivas tanto al rey galo como al Papa Benedicto XIII de Aviñón. A Carlos VI le ofrecía la fidelidad de sus tropas, y al Pontífice cismático la obediencia de la Iglesia galesa a Aviñón y la renuncia al Pontífice de Roma.

Y en 1406 Owain IV tuvo que afrontar las primeras derrotas significativas. Su hijo mayor, Gruffyd Glyndŵr resultó capturado y fue enviado a la cárcel de la Torre de Londres, donde moriría después de 6 años de reclusión. A su vez Enrique IV comenzó a utilizar tácticas de cada vez más brutales. Decapitó públicamente nada menos que a más de 300 reos galeses delante de la fortaleza de Usk, e incluso el abad del monasterio de Llantarnam, que había acudido a la batalla de Usk para administrar los sacramentos a los muertos y heridos, fue asesinado de forma atroz y pública.

OWAIN GLYNDUR ANTES DE LA BATALLA
Owain encabezando a los galeses

A la vez, el príncipe Henry de Monmouth se encargó de supervisar el bloqueo económico sobre gales. En 1408 la situación comenzó a volverse insostenible. Sin la ayuda francesa, sin apenas suministros, los galeses resistían como podían. Muchos comenzaron a desistir, consintiendo pagar multas cuantiosas a cambio de su sumisión  a Inglaterra. Uno por uno, los señores locales reclamaron el vasallaje a Enrique IV, abandonaron a Owain.

En 1409 la independencia de Gales y Owain IV eran historia. Todo había cambiado en muy poco tiempo. Francia se negó una vez más a prestarle ayuda. La misma negativa encontraron los rebeldes en Escocia e Irlanda. La mujer de Owain, sus dos hijas y tres de sus nietas fueron hechas prisioneras y encerradas en la Torre de Londres, donde acabarían perdiendo la vida en 1415.

Owain se encontró solo, apenas tenía apoyos. La mayor parte de los nobles se habían rendido a Enrique IV, así que se convirtió en un proscrito. Con unos pocos seguidores trató de realizar un ataque suicida en Shropshire. Pero muchos de sus seguidores fueron apresados, ejecutados y sus cabezas expuestas en picas.

En 1412 se vio a Owain por última vez. Aprisionó a Dafydd Gam, noble galés partidario de Enrique IV, pero emboscado se vio forzado a soltarle sin negociar un rescate. Nunca más se supo de él. Desapareció. Algunos dicen que murió. Otros, que se disfrazó de fraile franciscano, y pasó sus últimos años en casa de su hija Alys. Muchas leyendas surgieron en torno a su persona. Había quien afirmaba haberlo visto, quien deseaba que regresase para enfrentarse de nuevo al despotismo inglés, para combatir por la independencia de Gales. Pero eso nunca sucedió.

ESCULTURA OWAIN
Escultura conmemorativa del héroe galés

Su gran enemigo, Enrique IV, no tuvo mejor suerte. La muerte le alcanzó en 1413, sin tiempo para saborear su victoria, y su vástago, Henry de Monmoth, Enrique V, llevó a cabo una política más conciliadora con los galeses, ofreciendo amnistías y perdones reales a quienes se habían levantado contra su padre. Permitió incluso que Ricardo II fuese enterrado con honores en la Abadía de Westminster, mostrando su aspiración de que las cosas regresaran al estado previo a la revuelta.

Enrique V ofreció el perdón incluso a Owain Glyndŵr, pues se avecinaba una nueva guerra contra Francia. En su nombre, el vástago de éste, Maredudd, lo rechazó en primera instancia, pero años más tarde, en 1421, aceptó por el bien de su linaje. Hay quien dice que Maredudd demoró la aceptación hasta la muerte de su padre, que jamás habría accedido a la amistad con los ingleses, con lo que suponemos Owain habría vivido en la clandestinidad y expirado por aquel entonces. 

OS DEJO ALGUNOS VÍDEOS PARA SEGUIR INDAGANDO:

PASAJES DE LA HISTORIA, CON JUAN ANTONIO CEBRIÁN:

DOCUMENTAL SOBRE OWAIN, EN INGLÉS:

 

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