HISTORIA DE LA BANCA Y SUS MALAS ARTES

¿Sabías que el rescate a la banca española ha supuesto al Estado un gasto de 350.000 millones de euros al tiempo que nos han recortado los servicios básicos? ¿Sabías que Islandia no rescató a sus bancos y hoy goza de una prosperidad mucho mayor que la nuestra? ¿Y que las prácticas bancarias actuales, que hoy observamos dentro de la normalidad, habrían supuesto la excomunión en la Edad Media?

La banca es una de esas cosas tan necesarias como molestas, a veces tan dolorosa como arrancarse una muela con un flemón. Y no se trata de una invención moderna. Ya en la Babilonia del siglo XVIII a.C. hallamos indicios de los primeros préstamos, que efectuaban los sacerdotes de los templos a los comerciantes.

Y es que la banca surgió necesariamente con esa doble intención: la de prestar riqueza a cambio de algún tipo de interés, y la de poner a salvo los tesoros que de otra manera corrían el riesgo de ser hurtados. Otra cosa es que, como sabemos, esos valores primordiales han ido desvirtuándose con el transcurso de los siglos.

Así, en la antigua Grecia ya se habla de los llamados trapezitas, constituidos por sociedades privadas o templos (en ellos se solían atesorar las riquezas de las ciudades), y en el siglo V a.C. las fuentes ya citan al primer banquero a título individual, un tal Pythius de Lidia.

En la antigua Roma encontramos preferentemente prestamistas, como el famoso Lucio Cornelio Balbo, que gozó de la confianza de Cayo Júlio César, gracias a lo cual, aun siendo extranjero (gaditano), llegó a ostentar la más alta magistratura para los romanos republicanos. Fue cónsul.

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Escultura del prestamista gaditano Balbo

Más adelante, ya en el siglo XI d.C., la enorme actividad comercial de las repúblicas y estados del norte de Italia generaría la necesidad de la institución bancaria, que durante muchos años fue suplida por la actividad de los judíos. Éstos, beneficiándose de la prohibición de la Iglesia respecto a la usura, que podía suponer la excomunión para quien la llevase a cabo, fueron los mayores prestamistas de la Edad Media, lo cual, además de cuantiosos beneficios, también les conllevó la ira y el odio de buena parte de la población. Buen ejemplo de estas vivencias pueden observarse en la famosa obra de Shakespeare, El mercader de Venecia.

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Al Pacino es el prestamista judío en El mercader de Venecia

No obstante, el cada vez mayor desprecio padecido por los hebreos en el Occidente cristiano, y su expulsión de algunos reinos, como los de Aragón y Castilla, impulsarían la fundación de los primeros bancos oficiales, siendo el pionero el Banco di San Giorgio, en Génova.

En el Renacimiento la actividad económica ligada a la banca se convirtió en un auténtico éxito, y eso detonó un imparable curso de inversiones que enaltecieron a los nuevos banqueros a lo más alto de la escala social. Burgueses que acabarían superando económicamente a la antigua nobleza medieval, que tenía prohibido el trabajo, y  que con el tiempo adquirieron también títulos nobiliarios al poseer el control de las finanzas de las monarquías. Así, por ejemplo, el emperador Carlos V y su hijo Felipe II tuvieron como banqueros reales a los Fugger y los Welser, quienes gracias a ello se convirtieron en los hombres más ricos de su época.

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Jakob Fugger el Rico, banquero del emperador

Desde el siglo XV la banca ha ido absorbiendo riquezas y convirtiéndose en el principal sector económico. Su influencia ha crecido tanto que a día de hoy no es siquiera legal poseer liquidez fuera del circuito bancario. La banca ha terminado aliándose con el Estado, y se ha convertido en un elemento de control y sujeción de la población.

En los últimos años, y coincidiendo con los años de una crisis ineludiblemente ligada a las malas prácticas del sector bancario, han salido a la luz las vergüenzas de un sistema encubierto por la clase política. No en vano, en España todos los partidos políticos excepto Podemos poseen deudas con la banca.

En el año 2008 salió a la luz en España un agujero bancario de más de 30.000 millones. No era el primero, ni sería la primera vez. Tampoco el nuestro era el único país. El Estado decidió bajo el gobierno de Rajoy rescatar a la banca española con dinero público. Zapatero ya lo había hecho, aunque en menor medida. Como resultado, se calcula que en 2017 el Estado ha inyectado en los bancos un total de 350.000 millones de euros, es decir, 1/3 del PIB. Siendo así, cada habitante ha contribuido con 1.350 euros de su propio bolsillo para rescatar a unas entidades a las que sus negocios especulativos les salieron mal.

En cualquier otra empresa, cabe suponer que una actividad negligente o incluso delictiva supondría la expulsión, pero no en la banca. Sus raíces son demasiado poderosas. Los banqueros han aplicado cláusulas abusivas en las hipotecas e incluso han echado a gente de sus casas por ellas y nunca les ha pasado nada. La banca es uno de los principales inversores en armas y sus redes se extienden incluso a negocios ilegales y nada sucede.

En España 126 banqueros ganan más de 1 millón de euros al año, después de haber reducido sus plantillas con la excusa de la crisis en 85.300 puestos de trabajo. Hemos llegado al extremo de que algunas entidades cobran comisiones abusivas por sacar dinero de tu propio cajero, o por cualquier operación sencilla, lo que reporta a la banca española 19.500 millones de euros anuales.

En 2017 han finalizado los procesos contra algunos de los que con sus malas prácticas son culpables de la crisis y de la pérdida de miles de millones de euros. El resultado no ha podido ser más descorazonador. Con las penas que se les ha aplicado parece que ni Blesa (Caja Madrid) ni Rodrigo Rato (Bankia) -quien para más inri fue presidente del FMI y ministro de economía- entrarán en la cárcel. Queda patente la inquebrantable relación entre el Estado y la banca. Pero no en todos los lugares es así. Pese a que este ejemplo no ha circulado demasiado en los medios de comunicación. Al contrario que en España, los islandeses sí dejaron caer a la banca. Y no pasó nada. Es más, actualmente poseen menos del 4% de paro. 

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Blesa y Rato en el proceso judicial

En lugar de ello, los casos que los medios de comunicación capitalistas han hecho correr a bombo y platillo son los de los corralitos en Argentina y Grecia. Una noticia en tono claramente amenazador: “o rescate a la banca o cerramos el grifo de la liquidez”. Hasta tal extremo hemos llegado. Hay varias páginas, pero si clicáis aquí tenéis una con los trapos sucios de la banca, y no son pocos. Entre todos podemos plantar cara. Debemos decidir si queremos seguir perteneciendo a este sucio y mezquino mundo, o forjar uno nuevo con las manos limpias. 

OS DEJO UNOS VÍDEOS PARA SEGUIR INDAGANDO:

FUNCIONAMIENTO DEL SECTOR BANCARIO: 

DOCUMENTAL SOBRE EL RESCATE BANCARIO: 

DOCUMENTAL SOBRE LOS FUGGER: 

 

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