MUJERES EN LA HISTORIA: BOUDICA, LA DESCONOCIDA “REINA DE LOS BRITÁNICOS”

¿Sabías que miles de años antes de que gobernasen las reinas Isabel y Victoria hubo una mujer al mando de cientos de miles de habitantes del actual Reino Unido

Su nombre era BoudicaBoudicea/ Boadicea), y era una mujer espectacular: alta y esbelta, con la voz áspera y la amenazadora y feroz. Los cabellos largos y pelirrojos como ondas de lava. Ataviaba una túnica abigarrada y cubría las espaldas con un capote, que ajustaba sobre sus erguidos pechos con un enlucido broche. Un precioso torque de oro adornaba su cuello. Se trataba de un ornamento característico de la aristocracia celta, en la cual había nacido. Los escritores romanos llegaron a profesarle tanta admiración, que en una época dominada por los hombres alegaron que Boudica “gozaba de mayor inteligencia que la mayoría de las féminas”. Y casi estaba a la altura de los más grandes entre los generales masculinos. 

Boudica se crió en la aristocracia celta. Pertenecía a la tribu de los icenos, que habitaba las tierras orientales de la actual Inglaterra. Y los icenos no habían sido en la infancia de esta magnífica mujer conquistados por los romanos. Al contrario, cuando el emperador Claudio llevó a cabo la conquista de Britannia, éstos firmaron un tratado de amistad por el cual ambos contendientes renunciaban al enfrentamiento armado. 

Pero llegaría el día en el que la máquina apisonadora romana querría apoderarse también de las ricas tierras del Este de Inglaterra. Nos encontramos en el año 60 d.C., y Boudica es por aquel entonces la reina de los Icenos, esposa de Prasutago (ó Esuprasto), monarca que tuvo a bien conservar el tratado con Roma a costa de una vida cómoda y lujosa y desoyendo a los nobles de entre los suyos que abogaban por deshacerse de los romanos antes de que fuera demasiado tarde. 

Resultado de imagen de PUEBLOS ANTIGUA BRITANIA ICENI
Mapa de la provincia romana de Britannia

A la sombra de su esposo, Boudica claudicó a las mundanas aspiraciones de Prasutago. Y ambos tuvieron dos hijas, un hecho que iba a dificultar la sucesión al trono de su familia. Y es que aunque los celtas podían llegar a reconocer a las mujeres como herederas, tal no era el caso de los romanos, para quienes las esposas e hijas se hallaban muy por debajo de sus maridos y en la consideración bienes familiares. 

Publio Ostorio Escápula, gobernador de la Britannia romana, decidió llegar a un acuerdo con Prasutago. Le dijo que puesto que el derecho romano no reconocía a la mujer como heredera de un reino, éste debería legarlo a medias entre Roma y sus hijas, de manera que los icenos pervivirían al menos de forma semi independiente. 

Resultado de imagen de ICENI PRASUTAGUS
Prasutago y Boudica. Recreación

Prasutago accedió, pues no en vano se había beneficiado durante toda su vida de los préstamos que le había efectuado Roma. Selló ese acuerdo absolutamente desventajoso despreocupado del destino que depararía a los que le sobrevivieran en aquella región de Britannia

Y un buen día este rey murió, y Roma, como en tantas otras ocasiones, no respetó los términos del tratado. Escudándose en que sus leyes no reconocían a las mujeres al frente de un estado, los publicanos (caballeros) romanos de Britannia, hombres de negocios dedicados a la explotación de los territorios conquistados, comenzaron a sembrar la violencia y el desconcierto con el saqueo de aldeas y la captura de esclavos. Con el apoyo de las legiones destacadas en la isla, confiscaron las tierras y las pertenencias de los icenos y trataron a los aristócratas como a simples sirvientes.

Este comportamiento despertó las adormecidas ansias de libertad e independencia. Los nobles que hasta entonces habían consentido el sometimiento, comenzaron a considerar seriamente la posibilidad de una rebelión. Más aún cuando en un gesto de absoluta irreverencia, los soldados de Roma, al mando del procurador Catón Deciano quisieron imponer el terror entre los icenos violando y azotando públicamente a la reina viuda, Boudica, junto a sus dos hijas menores

Fue una escena atroz. La poderosa soberana de cabellos ígneos fue obligada a soportar la escena del brutal estupro de sus dos niñas. Y aquél día probablemente maldijo a Prasutago, su difunto esposo, por la vida de cobardía y acomodo que había llevado frente a la amenaza romana. 

Pero Boudica no se dio por vencida, y se juró que vengaría aquella acción y liberaría a su pueblo del dominio extranjero. De hecho, un año después logró un hecho insólito, que icenos y los trinovantes, sus vecinos, se reunieran para conspirar contra el enemigo común romano, aprovechando que el nuevo gobernador se hallaba pacificando el norte de Gales, donde se reunía el consejo de los druidas. 

Boudica recordó a los icenos, a los trinovantes y a otros pueblos que ahora padecían el yugo de Roma que incluso el propio Julio César, el célebre general romano conquistador de las Galias, había desistido de la dominación de Britannia un siglo antes. Les convenció de que los britannos estaban hechos de otra pasta, y que unidos, como habían hecho cincuenta años antes los germanos alrededor del líder Arminio en Teotoburgo, serían capaces de forzar al enemigo a abandonar la isla. Y así recuperarían su libertad, que tanta añoranza producía en los celtas del continente. 

Fue entonces cuando los soberanos de las tribus britannas se postraron ante la gallardía y el valor de Boudica, y la nombraron reina y general de todos sus ejércitos. La leyenda señala entonces que ésta extendió sus fuertes brazos, y de los pliegues de su túnica emergió una rauda liebre, en cuya dirección y velocidad los druidas vates o adivinos interpretaron la señal de que la rebelión iba a tener éxito. Roma sería derrotada y expulsada. 

Resultado de imagen de boudica
Boudica liderando a los guerreros britannos

Los guerreros britannos vieron en Boudica a Andraste, su fiera divinidad de la guerra, y la reina los guió para atacar de inmediato Camulodunum, la capital de los trinovantes, que había sido mancillada por los romanos con un templo a sus divinidades latinas. Vivían además allí muchos colonos de Roma, que habían terminado imponiendo sus leyes extranjeras sobre los nativos. La reina guerrera no tuvo piedad de los invasores romanos en Camulodunum. Pocos escaparon de allí con vida. La furia de Boudica cayó implacable sobre los enemigos. Sus ojos desatados evocaban la humillación pública a la que había sido sometida. Jamás olvidaría aquella afrenta. 

Cuando hubo aplastado la ciudad de los trinovantes y apaciguado el Este de Inglaterra, la generala decidió apuntar al corazón de la soberanía romana: Londinium, el actual Londres. Allí se hallaba también el gobernador de la isla, Cayo Suetonio Paulino, quien al vislumbrar desde una atalaya una horda de más de cien mil guerreros con las pieles tintadas con los colores de guerra azulados, decidió abandonar a los habitantes de la ciudad a su suerte proyectando plantar cara a Boudica más adelante

Los britannos incendiaron y saquearon Londinium, y también otra ciudad, Verulamium. Las tropas de Boudica se hallaban alborozadas. Hacían estallar las espadas contra los escudos para aclamar a su reina guerrera, la reencarnación de Andraste, aquella que iba a comandarlos hasta la extinción del enemigo. 

Pero Cayo Suetonio estaba preparando una estratagema. Sabía que los indígenas empezaban a subestimar el poder de las legiones romanas. Los celtas combatían de forma desordenada, sin mucha estrategia. No así los legionarios, que recibían adiestramiento durante muchos años en las más difíciles condiciones. El gobernador reunió a sus oficiales. Convinieron que si querían derrotar a Boudica debían hacerlo en un terreno que les favoreciese, pues se hallaban en minoría. Y así lo hicieron. 

Suetonio esperó a Boudica con sus tropas en un promontorio rodeado de bosques. Por cada uno de sus legionarios habría cinco indígenas armados, pero allí sus hombres no podrían ser rebasados ni emboscados. Sus cohortes podrían combatir en plenitud de facultades. 

Esta vez el gobernador volvió a observar al ejército enemigo, y contempló en él a niños y ancianos. Eran muchos, sí, pero los nativos habían movilizado a todos los habitantes para la campaña. Familias enteras se atrincheraban a bordo de carruajes en torno a Boudica. Tal era la fe que depositaban en su reina. Y ésta, lejos de sentir algún temor, los acaudillaba en primera línea de combate, pilotando una carro de guerra flanqueada por sus dos hermosas hijas. Cuando vio esto, Suetonio supo que vencería

Resultado de imagen de boudica
Estatua de Boudica frente al parlamento británico

Al grito de su reina los celtas se abalanzaron sobre las legiones romanas. Suetonio había dado la orden de esperarlos. Cuando los britannos llegaron a su altura, los legionarios, sin ver comprometida su vanguardia, los masacraron sin dificultad, manteniendo la frescura en todo momento de los guerreros de la primera línea, que permanentemente eran sustituidos por hombres de refresco de las filas de atrás. 

A pesar de que Boudica continuaba empujando en primera línea, los guerreros britannos comprendieron pronto que aquello era una masacre. Sobre los cuerpos de sus hermanos caídos en la confrontación comenzaron a retroceder, y finalmente huyeron en desbandada sin posibilidad de recomposición. La dispersión del ejército de Boudica fue tan caótica que entre los miles de guerreros que escapaban y los carros que interferían en su avance se generó una avalancha que por sí sola desencadenó el aplastamiento de unas 40.000 personas. 

En la batalla de Watling Street, entre Londinium y Virocnium, Suetonio ordenó a sus legionarios que no mostrasen ningún tipo de clemencia. Los romanos creían que la paz debía imponerse con el ejemplo, infligiendo terror en el enemigo. Mujeres encintas y niños de todas las edades fueron pasados a cuchillo. Las cohortes peinaron el territorio para aniquilar a todos los que habían logrado escapar del lugar de la masacre. Ningún ser humano que no fuese romano quedó con vida aquel día en muchas millas a la redonda. 

Imagen relacionada
Boudica en una recreación

¿Y cuál fue la suerte de nuestra protagonista? Unas fuentes aseguran que la reina Boudica encontró la muerte en el fragor de aquella batalla, sin retroceder un solo metro, al frente de su ejército. Otras, que pudo huir escoltada por algunos nobles de la caballería, y que resguardada en una cabaña, decidió administrarse un veneno junto a sus hijas para evitar la humillación de ser exhibida en un triunfo en la capital del Imperio. Allí, como Vercingetorix, el amado líder de los galos arvernos, habría sido encerrada durante años y luego ejecutada en las mazmorras del Tullianum

No lo dejan claro ni Tácito ni Dión Casio, quienes por otra parte refieren que incluso el propio Nerón se sorprendió de la dureza con la que actuaron sus legiones en Britannia. Sea como fuere, los romanos terminaron con la insurrección con la desaparición de Boudica, y el territorio quedó pacificado y sometido hasta los tiempos de la crisis del Imperio

¿Quién les habría de decir que una mujer se convertiría en su principal amenaza? Pero así fue. 

Sin embargo, y pese a su impresionante liderazgo, la memoria de Boudica se perdería durante muchos años, y solo fue rescatada durante la época victoriana para ensalzar a la reina Victoria, pues no solo la soberana celta había sido también una mujer, sino que además su nombre significaba “victoria” en la lengua de los celtas. 

Actualmente su rastro es apenas perceptible en una sociedad muy machista que venera preferentemente a héroes varones como el rey Arturo o Robin Hood. Ya es hora de que las mujeres de Inglaterra reivindiquen a su antepasada, Boudica, que combatió por la libertad de sus pueblos mucho antes que Winston Churchill

OS DEJO UNOS VÍDEOS PARA SEGUIR INDAGANDO: 

DOCUMENTAL DEL CANAL HISTORIA: 

BOUDICA. PASAJES DE LA HISTORIA:

PELÍCULA SOBRE BOUDICA:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s