¿QUIÉN ES EL PP EN LA HISTORIA DE ESPAÑA?

¿QUIÉN ES EL PP EN LA HISTORIA DE ESPAÑA?

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(Este artículo es un fragmento de HISTORIA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS ESPAÑOLES)

No se nos debe escapar que el PP es la extensión política de Alianza Popular, un partido fundado durante la Transición por antiguos líderes fascistas, cuyo mayor exponente fue Manuel Fraga Iribarne. Los dirigentes de la formación actual se forjaron en aquella ideología, que era continuista con el franquismo.

El PP actual representa un fenómeno similar al del PSOE. Es de ultraderecha en lo social, y neoliberal en lo económico. El PSOE es progresista en lo social y neoliberal en lo económico. Incapaz de restaurar el fascismo, la derecha española se encuentra cómoda en el neoliberalismo, y gracias al enorme poder acumulado en las instituciones, posee la varita mágica que instrumentaliza el pensamiento de los españoles induciéndolos al centralismo económico y cultural, algo a lo que únicamente se oponen las regiones con lengua propia.

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El PP nunca ha condenado la dictadura de Franco

Pero lo que representa el PP en la actualidad no es muy diferente a lo que otras formaciones políticas han manifestado en la historia de España desde 1808. De hecho, aunque la historia no es cíclica, la condición humana del Homo Sapiens sí lo es, y así mismo sus apetencias.

Los objetivos de este partido son obvios para el que es capaz de distinguirlos con claridad:

  • Proteger a las elites económicas, con quienes mantiene una relación de asistencia y camaradería.
  • Fomentar el tradicionalismo en las costumbres pretéritas (la mayor parte asentadas en el ideario del Movimiento) y el catolicismo como religión oficial, alentando igualmente intereses comunes con la Iglesia católica (no olvidemos el Concordato que selló el Caudillo con la Santa Sede).
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El PP ha llegado a condecorar a vírgenes
  • Promover las buenas relaciones del Estado con la Corona para asegurar el beneficio mutuo, repudiando el republicanismo.
  • Centralizar y uniformizar la cultura española en la castellanización (como bien nos hizo saber el “célebre” ministro Wert).
  • Concentrar la actividad económica y la política en la capital, afianzando el modelo centralista que viene imponiéndose desde la llegada de Felipe V en 1700, y que tantas disputas ha generado en el seno del Estado español.
  • Prolongar, en líneas generales, la herencia del franquismo.

Y si bien estos objetivos puedan atisbarse como retrógrados y despiadados, la derecha española ha salido triunfadora últimamente enmascarándolos bajo la cortina de un populismo que ridículamente atribuye a los partidos que le incomodan.

Así, el PP se exhibe como el defensor de la unidad de España y de la estabilidad económica, sembrando el miedo sobre todo aquello que pueda poner en tela de juicio esta supuesta estabilidad en una sociedad demasiado acostumbrada al yugo.

En resumen, una banderita en la pulsera y el maquillaje de los números de un capitalismo salvaje sostienen en la cumbre a un partido al que unos datos históricos en cuanto a corrupción únicamente han sido capaces de arañar.

En los últimos tres siglos ha habido otros PP, defensores de “lo que siempre ha sido así”, de la uniformidad, y de las oligarquías políticas y religiosas. Son éstos:

  • El Partido Absolutista o Servil durante la Guerra de Independencia. Los que conspiraron contra las Cortes del 12 en las que algunos de ellos habían participado y firmaron el regreso del absolutismo apoyándose en la figura de Fernando VII, un servidor de la tendencia predominante en aquellos años, como lo es a día de hoy Mariano Rajoy.

Wlfgang Schäuble, ministro de Finanzas alemán, bien podría ser el canciller von Metternich del Imperio Austríaco que predominaba en aquellos tiempos. Rajoy sería Fernando VII, y Angela Merkel, el emperador Francisco I.

  • Los Liberales Moderados en tiempos de Fernando VII. En tiempos del Trienio Liberal fueron quienes protegieron la figura del rey, tratando de asimilarlo a las Cortes, y representando a la aristocracia pretendían poner freno a las reformas que trataban de impulsar los Liberales Exaltados.
  • La Coalición Conservadora en tiempos de Isabel II. Que integraba los intereses del Partido Moderado, la Unión Liberal y del Partido Carlista, partidarios, entre otras cosas, del centralismo, el “orden”, la reconciliación con la Iglesia (cuyos bienes se habían desamortizado) y del sufragio censitario o restringido.
  • El Partido Conservador durante la Restauración. Valedores de las viejas costumbres en lo social y asentados en la corrupción económica e institucional al amparo de Alfonso XII, cuyo papel no difiere del asumido por Juan Carlos I y Felipe VI. Perpetuaron su hegemonía en un bipartidismo prolongado, amparándose en un sistema corrupto, como lo han hecho recientemente PSOE y PP.
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Parodia de Cánovas del Castillo, líder del Partido Conservador
  • La CEDA en la II República. Empeñadas en tumbar la constitución progresista de 1931, e inspirada en el catolicismo social del Papa. León XIII, las derechas se unieron para impedir el avance de los gobiernos legítimos de izquierda. Su programa lo dice todo, pues se resumía en el lema: “Patria, familia, orden, trabajo y propiedad”.

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  • Falange durante el franquismo. Adalid de la ideología fascista, que añoraba el gran Imperio Español de otras épocas. Trató por todos los medios de aniquilar la multiculturalidad del país y benefició a las elites adictas al régimen. Franco se convirtió en los 60 en un dictador unido a la ideología capitalista, y muchos se beneficiaron de la apertura económica del régimen. De ahí que haya votantes del PP que digan que “con el Caudillo se vivía mejor”.
  • UDC y Alianza Popular. UCD, porque supuso la prolongación del franquismo a nivel democrático, y AP porque fue su pervivencia, derivando a posteriori en el PP. No olvidemos que en ambos partidos, incluyéndose la figura de Adolfo Suárez, participaron figuras relevantes del gobierno de la dictadura.
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Aznar en un cartel de Alianza Popular

No debe sorprendernos, por consiguiente, que España sea de los pocos países que no ha condenado su pasado dictatorial, y en el que las víctimas de la dura represión no han obtenido todavía justicia. ¿Cómo van a obtenerla si los sucesores de la dictadura siguen en el gobierno?

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